REVISTAS DE HUMOR


LAS SECCIONES DE LA CODORNIZ
LA CÁRCEL DE PAPEL (1951)

Dentro de las más iniciativas del desbordante ingenio de ÁLVARO DE LAIGLESIA (1922 - 1981) como director de La Codorniz hay que situar en un lugar muy preferente La Cárcel Papel.

Se trataba de la puesta en solfa de grandes figuras de las Letras (más adelante fueron periodistas, deportistas y famosos varios), por las faltas sintácticas, prosódicas, de opinión o de cualquier otro tipo, publicadas en caracteres de imprenta, bien en libros, bien prensa o soporte similar.

Su primera aparición fue en el número 521 del semanario, correspondiente al 4 de noviembre de 1951. La caricatura era doble: por un lado, las coladuras del "encarcelado"; por otra, el aspecto formal de la redacción crítica, que adoptaba el aspecto de los documentos forenses al uso, con sus considrandos, su exposición de presuntas faltas, sus resultandos y la conclusión final condenado al encausado a la prisión correccional de una semana y un día en la imaginaria Cárcel de Papel.El primer "encarcelado" fue EMIL LUDWIG.

La sección aparecía sin firma. Los dos primeros números fueron realizados por JOSÉ ALTABELLA pero inmediatamente después se encargó EVARISTO ACEVEDO (1915 - 1997) que la desarrollaría de forma magistral. En la Cárcel de Papel dieron con sus huesos literarios infinidad de figuras a lo largo de los años. Los "encausados" raramente admitían con buen espíritu su "encarcelamiento".

Algunos solían aceptarlo riendo de dientes afuera pero la mayoría replicaba, bien con airada cartas a la revista, bien desde las páginas de otros periódicos.

Reacciones notables fueron, por ejemplo, la de un sector de valencianos cuando fue "encarcelada" la Fallera Mayor de sus fiestas locales, en los años 50; puso el grito en el cielo y hasta procedió a arrojar ejemplares de La Codorniz al fuego.

Y más notables todavía las producidas entre los políticos de la última etapa del franquismo: a la Cárcel de Papel fueron a parar LAUREANO LÓPEZ RODÓ, después "Los Noventa Ministros de Franco", y por último TORCUATO FERNÁNDEZ MIRANDA. Esto desencadenaría una serie de expedientes y cierres, que a la larga determinarían la desaparición de La Codorniz por auténtica asfixia económica.

La Cárcel de Papel, no obstante, no ha muerto. Cuando XAVIER DE ECHARRI sacó Balalaika, mensual efímero constituido a base de "refritos" de dibujantes y escritores codornicescos, la incorporó un par o tres de veces a sus páginas.

Después, ÁLVARO DE LAIGLESIA cedió sus derechos al proyecto incipiente de la Academia de Humor, y así reapareció en La Golondriz, y a principios del siglo XXI continúa asomando en las publicaciones de la entidad con la firma de MECEDES CORDAY.