EL HUMOR EN EL CÓMIC

CARIOCO

Los dementes siempre han tenido un éxito seguro en el cómic humorístico español; por una parte, por su deriva a convertirse en objeto de la burla más elemental (de la que se hace objeto a los afectados por una tara física o psíquica) y por la más elevada de expresar, a través de la irracionalidad y el absurdo, las más sutiles críticas a los sistemas sociológicos imperantes.

Y El loco Carioco, personaje creado por CARLOS CONTI (1916 - 1975) en 1949 dentro del universo Bruguera, con tal personalidad se aseguraba la aceptación. Chiflados y orates habían pululado por las páginas gráficas humorísticas hispanas de los 40´ (los del genial PUIGMIQUEL en Chicos ) y los de la Editorial Valenciana en sus anuales Almanaques de Locos.

El Loco Carioco, de algún modo, significó la institucionalización de la demencia. De nariz redonda y de buen tamaño, despeinado y aire bohemio, contaba con un par de acompañantes secundarios más o menos fijos: el director de su manicomio y su psicoanalista.

Personaje de planchas completas, autoconclusivas, inició sus andanzas como internado en un manicomio, con aventuras desarrolladas durante los permisos concedidos o sus huidas frecuentes.

La personalidad de Carioco le llevaba a pescar con escopeta, a cazar conejos con caña de pescar, a enfrentarse al hombre invisible o a ir a la policía a cobrar la recompensa por su propia captura.

Su día de suerte era el martes, 13, y su personalidad, extrovertida y generosa.

Sus historietas se iniciaron en el número 112 de Pulgarcito, continuando posteriormente en Superpulgarcito (1950) y El DDT (1968).

Su personalidad de marginado al que se le tolera, siempre que esté a buen recaudo, y la crítica subliminal que le caracterizaba, le granjeó una popularidad singular entre los lectores.