EL
HUMOR EN EL CÓMIC |
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DON BERRINCHE Aparecido inicialmente en El Campeón (1948) de Bruguera, pasó los años siguientes a Pulgarcito y El DDT. Más tarde se instaló en las páginas de Ven y Ven y Suplemento de Historietas de El DDT. De la galería de personajes surgidos de los pinceles de PEÑARROYA (1910 - 1975) resultó el arquetipo del español irritable, malhumorado e intransigente. Don Berrinche, bajito, mordiendo siempre un puro, vestido de luto (el color de la seriedad del español aferrado a sus prejuicios de raza y de clase) y empuñando una gruesa porra (que la Censura le hizo retirar y después reaparecería como un palo mucho más delgado y menos agresivo), estaba permanentemente cabreado y odiaba a la humanidad al completo. Sus
historietas, a página completa, se desarrollaban con golpes constantes y
persecuciones propias de las cintas cómicas del cine mudo. En ocasiones excepcionales, dejó de ser protagonista para actuar de presentador de páginas sobre temas generales, como Don Berrinche y el deporte, Don Berrinche y el cine, etc. A Don Berrinche todo le parecía mal, llevaba la contraria a quien se le pusiera por delante y provocaba situaciones violentas cada dos por tres. Algunos críticos han creído ver en él la personificación del típico matón fascista de la posguerra, pero vista su peripecia en conjunto más parece la encarnación del español más deplorable: el adicto al inmovilismo, a la contrarreforma, a la involución. Con Don Berrinche y Doña Urraca se ofreció al público juvenil la caricatura más feroz del dogmatismo sociológico nacional, sin que la Censura se apercibiera de ello. |
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