REVISTAS
DE HUMOR |
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Solía emplear tres tintas (rojo, negra y verde - rojo y negro para las portadas) y su precio fue de 3 pesetas. Redacción y administración estaban ubicadas en García de Paredes, 53, en Madrid, y parece que se imprimió en los talleres Escelicer, que eran propiedad de José María Pemán y estaban impulsados por Jorge Guillén. La
directora de Don Venerando era Ángeles Villarta, y en sus páginas
escribían, aparte de la directora, Luis Antonio de Vega, el fiscal
Manuel Fonralbo y el periodista deportivo Rienzi. En cuanto a los dibujantes españoles, prácticamente no existían. Toda la parte gráfica estaba ocupada por humoristas franceses, ingleses, italianos y argentinos, con chistes "de tijera", ya que en aquella época la propiedad intelectual era prácticamente inexistente. La maquetación seguía las pautas rutinarias de los diarios de información general y los textos ocupaban como mínimo las dos terceras partes del espacio, textos que la mayoría de veces aparecían sin firma. Don Venerando fue, en realidad, una aventura enloquecida. Todo emanó de Luis Antonio de Vega que dirigía el exitoso semanario Domingo y había trabajado con Miguel Mihura en La Ametralladora con una serie de disparatados personajes como Doña Merenguitos, Doña Carolina, Don Gamuncio, Don Trinitario y Doña Veneranda. En Domingo había comenzado a colaborar Villarta, con crónicas bienhumoradas, y su director la convenció para crear Don Venerando (otro personaje famoso, surgido de la pluma de Carlo Manzoni, pero que fue saqueado por varios autores "furtivos"), con un grupo escaso de amigos que pusieron unos miles de pesetas y situaron la redacción y la administración en el domicilio de la directora. No obstante la mayoría de las reuniones se llevaban a cabo en un bar de Chamberí. Por encima de la anarquía maquetadora y la escasez de recursos económicos, Don Venerando destacó por el ingenio con que se salvaban tales limitaciones y la inteligencia general vigente en sus páginas que las coloca por encima de las de sus colegas actuales, ahora, más de medio siglo después. En lo gráfico se "robaba" (aunque con la gallardía de citar la procedencia de los originales), sí, pero los sometidos a pillaje eran nada menos que Gad, Bellus, Steinberg, Peynet o Landrú, con un complemento de reproducciones de revistas anteriores tan valiosas como Buen Humor y Gutiérrez. Principales
contenidos Don Venerando se extinguió porque se había adelantado a su tiempo. Si ahora volviera a aparecer aquél Don Venerando, exactamente igual al de 1952, se extinguiría también. Porque seguiría adelantado para nuestro tiempo. |
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