LA
FAMILIA ULISES
Aunque la autoría de la saga, señera de la publicación infantil TBO,
se suele adjudicar al dibujante MARINO BENEJAM (RINO), lo cierto es que
fue creación de JOAQUÍN BUIGAS, director del semanario, que escribió los
guiones desde sus comienzos en 1944 hasta 1952; desde ese año hasta 1963
en que murió, los realizó con ANTONIO VIÑA, que era su socio en la empresa;
y tras la muerte de BUIGAS, se hizo cargo de los mismos CARLOS BECH mientras
que desde 1970, al morir BENEJAM, se ocupó del dibujo JOSÉ MARÍA BLANCO
, procurando imitar al máximo los rasgos de su antecesor y renunciando a
firmar sus trabajos.
La
Familia Ulises pertenece al subgénero humorístico de las sagas familiares.
Su protagonista es el cabeza de la parentela, Ulises Higueruelo,
que parece encarnar la caricatura del héroe homérico que le presta el patronómico,
pues frente a las fantásticas hazañas de aquél, debe encarnar una odisea
mucho más prosaica pero no menos esforzada como es la de sacar adelante
una familia en una España que va desde los años del hambre a la naciente
prosperidad del desarrollo. 
Dibujadas
las andanzas en planchas de catorce viñetas o más, autoconclusivas (tan
recargadas de texto en los bocadillos que a veces se hacen agobiantes) pese
al protagonismo de Ulises (un tipo rechoncho, calvo, inquieto y gesticulante),
las historietas tienen un cierto carácter coral en la que desempeñan roles
significativos Sinforosa, su media naranja (bien entrada en carnes
y siempre peinada a la permanente), Lolín, la hija mayor (rubia,
atractiva, siempre víctima de las maniobras de sus familiares para casarla),
sus hermanos pequeños Merceditas y Policarpito, casi gemelos
(siempre traviesos y activos), y el perro Tresky, de raza indefinida,
que con sus reacciones caninas proporciona abundantes quebraderos de cabeza
al clan.
Pero
sobre todo este grupo sobresale la abuela doña Filomena, viejecita
de aspecto frágil pero de energía envidiable, que lleva el pelo recogido
en un blanco moño que algún movimiento brusco o algún golpe de viento, alejan
de su cabeza descubriendo que no es sino la peluca que oculta un cráneo
mondo. Doña Filomena encarna la crítica constante a las "costumbres
modernas" y exhibe un léxico cómico por su pueblerinismo, cuando se refiere
a la crisis económica como "la cresis" o dice que la televisión es un "artefato"
que no la convence.
La
saga, siempre de un resplandeciente humor inocente y blanco, con su dilatada
permanencia ante el público muy próxima a los cuarenta años, recorre la
peripecia típica burguesa de una familia evidentemente catalana, cuyos hitos
son las invitaciones a comer en casa al jefe de Ulises, las intervenciones
de los pretendientes más o menos forzados de Lolín, las excursiones
dominicales al campo, las fiestas familiares (Navidad, verbenas) y los modestos
veraneos en una pequeña casa en San Agapito del Rabanal.
Retrato de una época
Hay alusiones a las distintas etapas históricas por las que discurre la
epopeya familiar, desde los años del estraperlo a los tiempos de posterior
bonanza económica, y así la familia va prosperando, adquiere mayor estatus,
dispone de un automóvil más moderno que sustituye al primer cochambroso
vehículo del que llegaron a disponer, y enriquece el hogar con los electrodomésticos
cada vez más sofisticados que la tecnología fue poniendo al alcance de los
españoles.
Si
siempre fue la saga un canto a la unidad familiar, a partir de los guiones
de BECH desapareció cualquier posible ridiculización de los padres, se insistió
en la santidad de la familia, en los valores de la obediencia, en las loas
a la virtud y a la caridad cristiana.
Y
siguió languideciendo hasta convertirse en poco más que un chiste alargado,
sin referencias a la realidad social del momento y con pérdida de continuidad
respecto a los períodos precedentes. Pese a su banalidad final, la familia
Ulises constituyó una arquetipo que aparecía en las conversaciones habituales
como chusco modelo de la burguesía rígida y esclerosada.
En
1978 mereció una recopilación en libro por parte de Ediciones del Cotal,
y cuando a finales de los 80 Ediciones B resucitó TBO con periodicidad
mensual e historietas de artistas modernos, recuperó una buena muestra de
sus antiguas páginas.