EL HUMOR EN LA LITERATURA

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA (1888-1963)

Cursó estudios de derecho, pero ya desde joven se inició en la literatura. En 1915 funda la tertulia del Pombo, donde acudían escritores como Bergamín, Bacarisse, Guillermo de Torre, Lorca, etc. perdurando hasta 1937, momento en el que decide marcharse a Argentina. Su extensa obra, iniciada tempranamente, influye notoriamente sobre el panorama literario anterior a la guerra.

Rechazó a la generación del 98, a pesar se que sus autores influyeron en su obra, y evolucionó hacia el vanguardismo plasmando sus ideas en El concepto de nueva literatura (1909), de las que ya no se separará. Desde "Prometeo", revista que dirige, divulgará los vanguardismos, convirtiéndose en su máximo exponente en la cultura hispana. Gracias a él fueron divulgados en España Cocteau, Lautreamont o Apollinaire.

Su personal punto de vista de cómo debe ser la literatura quedará plasmado en Ramonismo (1927). Sus primeras narraciones datan de 1913 El ruso y 1914 El doctor inverosímil, ampliado a novela en 1920. A partir de aquí le seguirán numerosísimas obras en prosa y en teatro, también dentro del vanguardismo, donde anticipa tendencias que aparecerán posteriormente en otras obras dramáticas.

Creador de una nueva prosa, inventa las greguerías, construcción breve y ocurrente que practica ya hacia 1910 y que define como humorismo más metáfora. Su obra además mezcla diferentes géneros y soportes, siendo uno de los escritores españoles más innovadores del momento.

Estilo
Gómez de la Serna supone un caso insólito en las letras españolas. Personaje estrambótico - baste decir que llegó a dar conferencias montado en un elefante -, su extensa producción literaria consta de más de un centenar de títulos que abarcan todos los géneros literarios, ya que para Gómez de la Serna lo importante no era el género sino la lengua.

Se trata de un escritor de ingenio que no sigue un razonamiento lógico en el discurso. Sus frases se presentan inconexas haciendo que el lector no esté interesado en los personajes sino en su audacia mental, sumamente original y absurda.

Este estilo quedará perfectamente plasmado en la greguería, que en realidad es un juego de conceptos. Sus grandes dotes de observador y sus originales recursos de expresión se convertirán en una constante a lo largo de toda su obra, centrada principalmente en el desarrollo de la greguería.

Siendo ésta metáfora e ironía, artística e intrascendente a la vez, no se puede dudar que estaba dentro del estilo vigente en España en los años veinte. Numerosos poetas españoles de la generación del 27 utilizarán greguerías en sus poemas como Cernuda, Gerardo Diego o Altolaguirre.