EL HUMOR EN EL CÓMIC

LA PEQUEÑA LULÚ

Marjorie Henderson Buell, conocida simplemente como Marge, fue una de las primeras mujeres dibujantes de cómics estadounidenses. Ella fue la autora de "La pequeña Lulú" que nació en 1935 en el Saturday Evening Post como una simple tira.

Después de unos cuantos años llegó el éxito y en 1944 empezó a publicarse como cómic independiente donde la autora conservó los derechos de publicación de las tiras para controlar las historias.

Muy pronto "La pequeña Lulú" se convirtió en un personaje muy popular en los EEUU llegando a exportarse a numerosos países. Marge, mujer muy independiente, supo aprovechar el éxito de su creación y se convirtió en una de las primeras mujeres empresarias, comercializando su personaje al estilo Disney.

Con el éxito se hicieron numerosos productos como muñecas, puzzles, juegos, postales, y libros en color, firmando la autora un contrato con los pañuelos Kleenex donde su personaje fue la principal imagen publicitaria durante 16 años.

En 1947 Marge dejó de dibujar "La pequeña Lulú" en el Saturday Evening Post, y otros dibujantes tomaron su relevo en los libros de cómics, siempre bajo su supervisión.

A finales de los 60 vendió los derechos del personaje y tras su muerte, en 1993 se ha creado una fundación en su honor que premia anualmente a la mejor mujer dibujante de cómics.

Un cómic único
"La pequeña Lulú" narra las aventuras de varios muchachos norteamericanos a mediados de los años 30, donde Lulú es el principal personaje. Marge supo crear una historia que reflejaba ya el cambio social de la época, muy lejos de todo lo que se había hecho anteriormente.

Lulú es una chica que no teme a nada y que es capaz de enfrentarse a todo para conseguir lo que quiere, incluso desafiando a los chicos y ganándoles en su terreno. En muchos aspectos se trata de uno de los primeros personajes feministas de la historia del cómic.

Todo ello mezclado con un humor visual muy en la línea de lo que se hacía en norteamérica en la depresión (estamos en la época de gran éxito de Jack Benny y los Hermanos Marx en el cine, o de Popeye en el cómic). A ello hay que añadir una imaginación desbordante en el tratamiento de sus historias, así como unos argumentos completamente enloquecidos.Baste recordar, por ejemplo, el episodio en el que el alcalde de un pueblo pone un impuesto por tener impuestos, o la historia de la Bruja Ágata que toma la luz de la luna para rejuvenecer su cutis o aquella otra en la que decide vender su escoba voladora para sustituirla por una aspiradora y así dar así una imagen de modernidad.

Lulú y su pandilla
Los personajes que acompañan a Lulú son también arquetípicos: desde el gordo Toby que es capaz de hacer las mayores travesuras con tal de ganar a Lulú, pasando por Gloria, la guapa de la pandilla que sólo piensa en su belleza, el rico Pepe (Wilbur en inglés) que restriega a todos su dinero y el insoportable Memo (Alvin en el original) que se divierte poniendo en un gramófono la misma canción toda una mañana y al que Lulú para tranquilizarlo debe contarle unos cuentos, a cual más raro.

El espíritu de "La pequeña Lulú" se mantuvo con una gran vitalidad hasta finales de los 40, donde el personaje se edulcoró bastante. En cuanto los otros dibujantes tomaron el relevo a Marge, las historias perdieron fuerza y desapareció su originalidad, llegando incluso a difuminarse con el tiempo toda su personalidad original.

Adaptada en varias ocasiones a la televisión con poco acierto, ha hecho que el público actual haya olvidado por completo unas historias que deberían de tener un hueco en la Historia del Cómic.

"La pequeña Lulú" en España
Los pocos españoles que conozcan las historias originales de Marge lo hicieron a través de la editorial mexicana Novaro, que comenzó a exportar sus publicaciones en nuestro país en los años 60.

Desgraciadamente tales publicaciones no duraron mucho en los quioscos porque el régimen franquista decidió prohibir las importaciones a Novaro por considerar que esos cómics perjudicaban la educación de los niños. Aunque la prohibición no duró mucho porque el régimen cayó, "La pequeña Lulú" no tuvo la suerte de ser reeditada.

La editorial Novaro desaparecería tras el terremoto de México de 1986, lo que ha hecho que los tebeos de Marge tengan un valor en el mercado hispano muy desigual llegando a precios desorbitantes en algunos países.

Este tebeo, sin embargo, ha sido publicado en otras ediciones en España, pero con la mala suerte de no corresponder a la época de Marge, con lo que las historias más graciosas y originales de "La pequeña Lulú" sigue siendo aún desconocidas para todos.