EL HUMOR EN EL CÓMIC

EL PROFESOR FRANZ DE COPENHAGUE

Tal vez sea el más singular personaje del cómic de humor: jamás protagonizó una historieta, una comic-strip, ni siquiera un chiste; su presencia gráfica se redujo a la icónica, encabezando una sección atribuida a él: "Los grandes inventos de TBO" por el Profesor Franz de Copenhague.

Sin embargo su fama rebasó los límites de la publicación infantil en que aparecía, hasta convertirse en un personaje del imaginario español que todavía perdura: lo mismo que a cualquier ocurrencia dentro del absurdo se la califica de "codornicesca" a una propuesta utópica se la tacha de descubrimiento del Profesor Franz de Copenhague o de "invento del TBO". La imagen del Profesor era un plano medio frontal de un hombre de edad más que mediana, delgado, calvo, con gafas, vestido con bata blanca y el índice de la diestra enarbolado doctoralmente.

Introducía la cabecera y desarrollaba una viñeta única, a gran tamaño que recogía la descripción de un ingenio por demás eutrapélico. Ejemplos: "Bicicleta refrigerante para viajar durante los días calurosos" (una bicicleta con un recipiente de aluminio incorporado, conectado a una ducha que funcionaba al pedalear y refrescaba al ciclista); "La moto-fuelle" (motocicleta con un fuelle que accionaba el motorista con los pies, el aire expulsado impulsaba una hélice y esta comunicaba el movimiento a la rueda posterior, con lo cual no se necesitaba combustible); "Pistola automática lanzadora de tapones de champaña que imita exactamente el taponazo de una botella de este espumoso vino" (un revólver que con un dispositivo especial se cargaba con un tapón de corcho provisto de fulminante, que al disparar producía el mismo ruido de un taponazo. De este modo se podía presumir ante los vecinos del piso de al lado, que oían la detonación, sin tener que gastarse el dinero en el caro producto).

"Los grandes inventos de TBO" debieron ser una idea de JOAQUIN BUIGAS, el director del semanario, estuvieron presentados siempre por el Profesor Franz de Copenhague, se iniciaron a principios de los años cuarenta del siglo pasado y llenaron casi toda la dilatada historia de la publicación. Contaron con diversos dibujantes y su éxito se debió, sin duda, a las personalidades de sus artistas.

NIT comenzó la sección en los 40; había cursado la carrera de perito mecánico y era un tipo curioso, preocupado siempre por cuestiones relacionadas con el mundo de las máquinas, autor real de inventos estrafalarios y que llegó a construir un automóvil simplificado que circuló por Barcelona. Le sucedió TINEZ (1883 - 1957), que había estudiado dibujo y pintura. El siguiente fue BENEJAM (1890 - 1970) el creador de La Familia Ulises, que se hizo cargo de los "Inventos" en la primera parte de los 50; la segunda de esa década la llevó a cabo el dibujante litógrafo y de Artes Gráficas F. TUR (1895 - 1960). Por fin, en los 60, SABATÉS (1915 - 2003), también Perito Mecánico, humorizó como nadie sus conocimientos técnicos la popular página del Profesor Franz.

"Los grandes inventos" del Profesor Franz de Copenhague se movieron en dos planos humorísticos: el de la simple exageración de máquinas complicadas para obtener resultados muy simples, y el de la crítica disimulada a la coyuntura española; no hay que olvidar que en las décadas que florecían los "Grandes inventos" la sociedad, para atender necesidades o apetencias había tenido que inventar cosas casi tan sorprendentes como las del TBO: el gasógeno (para suplir la falta de gasolina en los autobuses), el taxi-bici (por la falta de taxis), el moto-carro (por la escasez de transportes automóviles), el "biscúter", por la imposibilidad de importación de coches, etcétera, etc. En 1977 Ediciones del Cotal les dedicó un libro-homenaje prologado por TERENCI MOIX.

Desaparecido TBO algún que otro humorista actual ha copiado la idea de los inventos estrafalarios para publicaciones adultas. Pero en ningún modo ha llegado a aproximarse a las geniales creaciones presentadas por el Profesor Franz de Copenhague.