QUEVEDO (1580-1645)
Uno de los máximos representantes de la prosa barroca española, Francisco
de Quevedo y Villegas (1580-1645) nació en Madrid y estudió en las universidades
de Salamanca y Alcalá.
Destacó
en política siendo secretario del duque de Osuna, que le encargó varias
misiones diplomáticas en Italia. Estuvo en la cárcel en dos ocasiones, con
motivo de la caída de Osuna y por causas poco claras después.
Tras salir de la cárcel después de su segundo encierro, moría en
Villanueva de los Infantes.
Estilo
Quevedo es una de las figuras más apasionantes de su época; además de político
tuvo una gran pasión por la literatura llegando a escribir obras de todo
tipo en teatro, prosa y poesía.
Su
estilo, completamente original, demuestra un profundo dominio de la lengua
literaria española. En sus obras la palabra posee mil sentidos diferentes
exprimiéndolos hasta su límite gramatical; utiliza frecuentemente equívocos
y antítesis, adjetivaciones, comparaciones y metáforas que enriquecen el
texto.
Además
en sus obras morales hace uso de la frase concisa, cortada, sin cópula siguiendo
el ejemplo de Tácito, muy de moda en el Barroco.
Su
prosa, lacónica, está cuajada de conceptos y combinaciones inverosímiles
que hacen que el lector se sobresalte. Llegó a ser grave y doctrinal a la
vez que bromista y popular, enamorado de versos densos y complicados.
Su
obra humorística
Quevedo cultivó todos los géneros, pero fue en la prosa donde realizó obras
festivas, satíricas y picarescas, cultivando un humor ingenioso, cruel y
variado.
Sus
obras festivas son pequeñas piezas satíricas publicadas en Juguetes de
la niñez y travesuras del ingenio (1631). En ellas Quevedo desarrolla
chistes y desenvolturas procaces. Entre ellas destaca sobre todo El caballero
de la tenaza, una colección de 25 divertidísimas cartas en las que un
hombre tacaño se defiende de su amante pedigüeña.
Su
obra satírica más importante es Sueños, colección de relatos con
cuadros satíricos rebosantes de pesimismo cuya única compensación se halla
en la risa que produce la deformación de la realidad.
La vertiente picaresca de su obra se reduce a Vida del buscón llamado
don Pablos, publicada en 1626 en su segunda redacción y sin autorización
del autor. Quevedo utiliza la estructura de la novela picaresca de forma
arbitraria para hilvanar una obra satírica cuya fuerza se halla en el estilo.
Algunos temas y descripciones de esta obra han pasado a ser cuadros clásicos
de la literatura española.