EL HUMOR EN EL CÓMIC

13, RUE DEL PERCEBE

Para la crítica humorística más exigente, la máxima creación de FRANCISCO IBÁÑEZ (1936), incluso por encima de sus inmortales Mortadelo y Filemón.

Se inició en el primer número de Tío Vivo, segunda época (1961) y se ha publicado en diversas revistas de editorial Bruguera. Desarrollada en una plancha única, muestra en sección y con breve perspectiva, una casa de vecindad de planta baja y tres pisos con salida a la calle y buhardilla de remate.

Está estructurada en cuatro secciones: la de la izquierda, en escorzo presenta vista parcial de la fachada, con una ventana por piso, que da lugar a diversos gags mudos; las dos centrales que corresponden a sendas habitaciones de cada piso, y la de la derecha, consagrada al ascensor, que nunca funciona.

En la calle se sitúa Don Hurón, un atrabiliario personaje, que vive en una cloaca. En la planta baja se halla la portería, con una portera irascible, y al lado una verdulería, con un tendero experto en timar a las clientas.

En el primero derecha habita doña Leonor, una señora que realquila habitaciones; y en el primero izquierda un veteriario que es una desgracia para los animales que llegan a sus manos.

En el segundo derecha tenía su residencia un sabio enloquecido que creaba toda una serie de seres fantásticos, pero que fue víctima de la Censura, con el argumento de que solo Dios podía crear vida; fue sustituido por un sastre. El segundo izquierda lo ocupa una viejecita tierna, de la Sociedad Protectora de Animales, con la casa llena de bichos, que crean los consiguientes problemas en el inmueble.

El tercero izquierda es la vivienda de Ceferino, un ladrón bastante torpe, que siempre se lleva las broncas de su esposa. En el tercero izquierda se encuentra un matrimonio con cinco niños terribles y una hija muy atractiva.

Posteriormente la chica desaparece y quedan los niños terribles, pánico del inmueble. La terraza está ocupada por Manolo, un vividor siempre perseguido por sus acreedores.

Y la buhardilla la habita un ratón, que está siempre martirizando a un gato.

Con esta estructura IBAÑEZ da rienda suelta a su increíble capacidad para el gag y aprovecha para llevar a cabo una crítica social del vecindario de un edifico de barrio popular con personajes caricaturescos y exagerados pero que no ocultan la problemática de la circunstancia española a través de épocas sucesivas.