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ANTECEDENTES: SIGLOS XVI Y XVII
La sátira impresa se desarrolla con altibajos en los siglos XVI y XVII
bajo la fórmula de las gacetas hasta concretarse en el siguiente con El
Duende de Madrid. Como ejemplos de prehistoria de prensa satírica
se señalan en ese tiempo Avisos Históricos, de José Pellicer, y
Los Avisos, de Jerónimo de Barrionuevo, que compuestos en forma
de cartas no dejaban a nadie sano, con toda clase de invectivas y procacidades.
Luego,
con el advenimiento al poder del valido Conde-Duque de Olivares, se ponen
en circulación los libelos infamatorios que serán los precedentes de las revistas
satíricas del siglo siguiente. Pater Noster (1643) y La Isla de
los Monopontos, de la misma época, son los más agresivos. Por contra Nicandro
atacó a la nobleza pero defendía al Conde-Duque.
SIGLO XVIII
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1735 - El Duende de Madrid
Aparece el 8 de diciembre. Periódico satírico que salía a la venta los jueves.
Redactado básicamente por fray Manuel de San Joseph, que antes de vestir
hábitos había sido oficial de dragones en el ejército portugués; su nombre
auténtico era Freve da Silva. La publicación tenía como principal blanco
a don José Patino, ministro de Felipe V.
- 1737
- Diario de los Literatos de España
Basado totalmente en sátiras contra los malos escritores de la época. "Jorge
Pitillas", seudónimo de José Gerardo de Hervás, era una de sus firmas más
celebradas.
- 1761
- El Duende Especulativo sobre la Vida Civil
Editado por Francisco Mariano Ninho, publicista aragonés; hizo célebre el
seudónimo de "Don Juan Antonio Mercadal".
- 1763
- El Murmurador Imparcial / Observador Desapasionado de las Locuras
y Despropósitos de los Hombres
Aparecen este año en Madrid, también por cuenta de F.M. Ninho, sin duda
hombre de periódicos. Su estilo era de dura crítica a los usos y costumbres
del momento.
- 1767
- El Bufón de la Corte
Está reconocida como la primera publicación española que tiene el humor
como carácter esencial. La edita don José de la Serna y confiesa estos propósitos:
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"Ofrecer para diversión de grandes y pequeños, pobres y
ricos, sabios y necios (…)
una gustosa variedad de chistes escogidos, donaires no comunes, cuentos
graciosos, dichos agudos,
coplas de buena vena, historietas galantes, cartas jocosas y sales discretas."
- El
tono de El Bufón es la sátira dieciochesca, la censura de costumbres
y la exposición clara de las lacras sociales, que ya utilizadas por Ninho
en sus periódicos El editor debe verle las orejas al lobo porque al poco
anuncia el cambio de dirección a manos de un tal Francisco Torre Quemada,
que no es otro que él mismo. Junto a crónicas cotidianas utiliza con largueza
la tijera entrando a saco en la producción de clásicos y contemporáneos:
Diego de Mendoza, Góngora, Quevedo, Salas Barbadillo, etc. El Bufón de
la Corte se imprimió en el taller de Gabriel Ramírez, en la calle de
Barrio Nuevo vendiéndose en la Librería Escribano, de la calle Atocha, y
en su puesto de las Gradas de San Felipe el Real. Su vida duró algo más
de cuatro meses, sacando a la calle dieciséis números.
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Ocho años más tarde, en 1775 y en Barcelona, Pablo Campín hizo una reproducción
del semanario ofrecida la venta en la Librería de Jacinto Subirana, en la
bajada de la Cárcel, y en la Librería de Francisco Ribas, en la Plaza de
San Jaime.
- El
Bufón de Vallecas
Periódico satírico de costumbres, aparece el mismo año. Lo capitanea Joseph
Nuaño que lo aprovecha para meterse frecuentemente con El Bufón de la
Corte.
- 1775
- Caxon de Sastre
Sin periodicidad fija. Se definía como "montón de cosas buenas, mejores,
medianas, útiles, graciosas y modestas, para ahuyentar el ocio sin rigideces
del trabajo, antes bien, a caricias del gusto".
- 1787
- Tertulia de Aldea
También aperiódico. Dedicado a "aventuras divertidas y chistes graciosos,
para entretenerse las noches del invierno y del verano".
Otras
manifestaciones de periodismo humorístico
Dentro de la prensa seria del siglo XVIII aparecen también trabajos decididamente
humorísticos, unas veces en verso y otras en prosa. "Don Lucas Alemán
y Aguado", que es en realidad el médico Manuel Casal los prodiga en el
Correo de los Ciegos de Madrid (1786), que pronto cambiará su nombre
por el de Correo de Madrid. En el Semanario Erudito (1787)
son frecuentes las notas de humor debidas a Antonio Valladares y Sotomayor.
Y en El Postillón del Correo de Madrid, suplemento del Correo,
siguen las humoradas de "Don Lucas Alemán".
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