REVISTAS
DE HUMOR |
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De entre las innumerables secciones de La Codorniz, destaca con fuerza propia ¡Tiemble después de haber reído!, hasta el punto de haber incorporado su enunciado al vocabulario popular como una expresión tan corriente como el refrán o la frase hecha. No tenemos datos de su aparición exacta, aunque lo más aproximado sería situarla entre finales de los 40´ y principios de la década siguiente. Lo cierto es que en 1953 ya aparece firmemente asentada. Es de suponer que su creación se debería al fértil ingenio de ÁLVARO DE LAIGLESIA (1922 - 1981), que como MIGUEL MIHURA (1905-1977) se enfrentaba a la dificultad de obtener textos de altura para una frecuencia semanal. Así que encargó a RAFAEL CASTELLANO GÁLLEGO (1907-2001) su confección. El ingenio tenía como base la oferta de un relato del doble o triple extensión de los artículos que publicaba el semanario, y de temática diametralmente opuesta: policial o terrorífica. Empezó situándose en la última página de la revista (después pasaría a la penúltima) y CASTELLANO, buen lector en inglés, con los subtítulos de "síntesis de un relato policíaco de…", "síntesis de un cuento horripilante de…", "Síntesis de un cuento sobrenatural de…", y similares, ofrecía una más que cuidada e inteligente traducción de autores de alto rango. Sirvan como muestra los siguientes: DAMON RUNYON, AMBROSE BIERCE, DOROTHY L. SAYERS, R. AUSTIN FEEMAN, O´HENRY o BRAM STOKER. Durante más de una década esta es la tónica de la sección, hasta que en 1965 empiezan a aparecer relatos semanales firmados por RAFAEL CASTLEMAN. Se trata del hijo del anterior (RAFAEL CASTELLANO DE LA PUENTE, 1943) que en el terreno humorístico utilizará los seudónimos de "Falele", "Falete" y "Faletenko" entre otros. Mientras su progenitor mantiene sus colaboraciones humorísticas habituales, recibe el encargo del cuento de suspense. No desdice, ni mucho menos, su tarea. La mejora, con un excelente estilo literario que le llevará, años más adelante a publicar varios libros con del mismo encabezamiento, a base de recopilaciones de estos relatos, muy apreciados por los especialistas. En su época otros semanarios como Don José o Mata Ratos incorporaron a sus páginas la fórmula del cuento de suspense o terror como contraste pero, por una parte llegaron tarde quedando como tristes imitadores, y jamás alcanzaron la calidad de las historias semanales de La Codorniz. |
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