REVISTAS DE HUMOR


TITIRIMUNDI (1953)

Estuvo a cargo de la editorial Mon, con domicilio en Cicerón, 16, en Madrid. Su formato era de 17 x 23´5 cm., constaba de 24 paginas en papel de escasa calidad y sólo portada y contraportada llevaron primero color rojo y más adelante cuatro tintas.

Se vendió al precio de 2 pesetas. Nació el 7 de marzo de 1953 y se extinguió el 1 de agosto, tras veintidós números de existencia. Las causas que se adujeron como motivo de su desaparición fueron las de la denegación de su título por parte del Registro de la Propiedad Industrial.

Tanto director como redactores se ocultaban tras los consabidos seudónimos; director: Don Uno; redactores: Napoleón Gómez, Homero López, Sócrates Rodríguez y Julio César Emperador.

Pero sí contó con colaboradores identificados, como Pablo Sánchez Mora, Pedro Pérez Fernández, Aniceto Cañas, Elías Gómez Picazo, Pgarcía y Alfredo Sendín Galiana. Y con firmas de gran categoría, como las de Enrique Jardiel Poncela, Santiago Rusiñol, André Maurois, Carlo Manzoni y Pitigrilli, a todas luces provinientes del "saqueo" tan frecuente en su época.

El subtítulo de Titirimundi ya avanzaba sus propósitos: "El humor en el mundo visto por los españoles"; y más adelante: "Escaparate español del mejor humorismo del mundo".

Con una maquetación nada exigente, con los dibujos siempre de poco tamaño y con gran preponderancia de texto (en su tiempo, por el bajo poder adquisitivo, el lector quería que su compra "le durara" y para ello la parte gráfica resultaba constreñida), el semanario, creado fundamentalmente a base de "tijera" se nutrió de material procedente de las cabeceras más prestigiosas: Il Travasso, Radar, Pour Tous, Carrefour, L´Europeo, Marc´Aurelio, L´Illustré, Ici Paris, Pourquoi pas? y bastantes más.

Su mérito indudable fue el de la selección: de esta manera difundió los grandes artistas gráficos como Peynet, Gus, Lavergne, Gad, Hervé, Drad Anderson y otros, mientras ofrecía una buena panorámica de las tendencias de los semanarios humorísticos en el extranjero.

Desde una perspectiva histórica, pese a sus limitaciones y breve existencia, resultó una publicación valiosa.