EL HUMOR EN EL CÓMIC

EL REPORTER TRIBULETE

Fue uno de los más logrados personajes de GUILLERMO CIFRÉ (1922 - 1962) para las publicaciones de Editorial Bruguera. Apareció en 1947 en la revista Pulgarcito, desarrollando sus andanzas en planchas completas autoconclusivas que, siguiendo la fórmula de la casa se titulaban con pareado: El reporter Tribulete - que en todas partes se mete.

Prestaba sus servicios en un periódico denominado El Chafardero Indomable que tenía un rudo competidor en otro encabezado como El Chismoso Insumergible.

Como una curiosa anticipación al futuro de la prensa española de más éxito ambos rotativos se dedicaban a los escándalos y chismes, con lo cual Tribulete resulta un protocrítico.

Este antihéroe, como la mayoría de los personajes de Bruguera, basa su humor en la desgracia permanente, que suele tener como desenlace de la página alguna paliza o desdicha final.

No obstante se ha querido ver en el personaje un cierto testimonio en contra de la ley del silencio periodístico imperante durante la dictadura franquista; no obstante lo que parece más claro es que se trata de una crítica menos sofisticada, más directa, y contra la misma empresa editora a quien adivinamos con afanes de explotación de sus dibujantes a base de grandes exigencias y retribuciones exiguas.

Tribulete vivía en un piso de la calle del Pez, del que más tarde era desalojado por deber las mensualidades de varios años. Posteriormente se instalaba en una pensión y también se las veía y deseaba para abonar sus gastos. Dado lo precario de su sueldo, a veces tenía que trabajar horas extraordinarias como fotógrafo ambulante.

Eran famosas sus deudas y las cavilaciones que realizaba calculando que para terminar de saldarlas habría de vivir varios milenios.

Además su relación con el director del Chafardero era francamente sadomasoquista: además de su paga miserable solía recibir de él unas broncas terribles por sus continuas meteduras de pata o hasta rudas agresiones físicas que, no obstante no provocaban su rebeldía.

Los editores de Bruguera debían tolerar esas claras alusiones sin darse por aludidos ya que las historietas tenían buena venta. La popularidad de las desventuras del reporter Tribulete fue tal que la prensa de humor adulta, a la hora de llevar a cabo esa sección tan repetida que ha sido la realización de páginas sobre periódicos imaginarios, les ha puesto como cabecera la de El Chafardero Indomable.